
Almería gana con la celebración de la segunda edición del
Maldito Sol Festival, de eso no cabe duda alguna. Quedan aún cuestiones por pulir para que el festival termine de consolidarse plenamente. Valga como ejemplo el escollo de la poca calidad de la acústica del
Palacio de los Juegos Mediterráneos, que en nada ayudó la noche del martes. Por otra parte, en el lado positivo de la balanza, vemos como toma cuerpo la oportunidad de que un festival de las características del Maldito Sol se asiente en Almería. Este año, la gratuidad de la propuesta, siguiendo el ejemplo del magnifico
Pulpop roquetero, junto al hecho de haber traído a un grupo que está en un momento álgido de su carrera comercial,
Lori Meyers, ha conseguido atraer a un número considerablemente mayor de espectadores de los que acudieron a la primera edición, aunque con todo, el de la asistencia de público es un aspecto aún por mejorar. No en vano, se ha echado en falta una mayor publicidad del festival. Sorprende que en los cines de la ciudad en la publicidad previa a las proyecciones se anunciaran la totalidad de los conciertos que iban a tener lugar durante la feria, excepto la celebración del festival.
Los Summers, robando corazones cada verano

El grupo local de surf-punk fue el encargado de abrir las actuaciones del festival algo pasadas las nueve de la noche, ya que a pocos días de la celebración del evento, la organización había adelantado su comienzo media hora antes de lo que en principio se anunció. Muy buen concierto nos ofrecieron los almerienses, con sus pildorazos pop de amor playero. Abrieron fuego con los dos principales himnos de su primer disco,
'La Chica de Cada Verano' (2008), 'El Próximo verano' una gran carta de presentación de lo que son las canciones prototípicas del grupo, a la que siguió 'Marta', una canción tan buena como inevitablemente localista. Continuaron repasando canciones tanto de su primer disco, como del segundo recientemente editado en Clifford Records,
'Vuelven Los Summers' (2010), del que dejaron los mejores temas para la recta final de su actuación, así la intensa 'Seré luchador mejicano por ti' o los divertidos coros de 'Despeinada'; sin que se echara en falta su sentida versión, no editada, de
La Casa Azul, 'Como un fan', actualizada en la letra (el Barça rara vez pincha y España ha ganado el último mundial). Desde el principio sabíamos que la inclusión de Los Summers en la cartel era todo un acierto, y nos lo confirmaron con creces.
Ortofálico Chisme, los verdaderos cabezas de cartel

Si se puede decir que hubo un grupo triunfador en la noche del pasado martes, este fue sin duda la banda de la Comarca del Mármol. Con una puesta de escena espectacular, se comieron el escenario. En su batidora sónica caben multitud de elementos, como el glam, la electrónica e incluso el hip hop, que consiguen cristalizar en una excelente colección de canciones presentadas en un espectacular
show. Aparecieron ataviados con uniformes negros pseudomilatares, flanqueados con dos estandartes con el logo del grupo. El vocalista masculino completaba su unifome con una gorra del estilo de las usadas por la
SS, mientras que la vocalista femenina se desmarcaba con un vestido negro corto y medias de rejilla. Desde el principio quisieron demostrar de lo que son capaces y qué mejor manera de comenzar que con el increíble tema '
Chica y Cerdo', que rápidamente introdujo al público en el
universo ortofálico en el que brillan las
perfomances, en las que un actor colabora con el grupo disfrazado de diferentes personajes ya sea Darth Vader, Chuck Norris o un cerdo vaquero como era éste el caso. No faltaron temas de su última
demo como la acelerada y anal 'Superconducto Oscuro' o la delirante 'Chuck Norris Vs Usa', a la espera de su primer disco de próxima aparición. Sorprendieron con un
medley setentero con versiones de
New Order ('Blue Monday'),
Pink Floyd ('The Wall'),
Vulpes ('Me gusta ser una zorra') y
Sex Pistols ('God Save The Queen'). Para cerrar escogieron otro de sus temas más potentes 'Zapatillas', que sigue con la tónica del grupo de letras cargadas de surrealismo sexual y escatológico. En fin, la dosis justa y apropiada de provocación, buenas descargas de rock y espectáculo a raudales, poco más se le puede pedir a un concierto para que sea de diez.
We are Standard, sin magia en directo

Los guechotarras han demostrado con su segundo disco homónimo saber manejarse dentro de los estándares del rock bailable con bases electrónicas. Sin embargo, la noche del martes no fueron capaces de trasmitir lo que tiene de bueno su último disco y, por contra, dejaron en evidencia los defectos de una ya manida fórmula a nivel internacional, que ellos han adaptado en busca de su propio estilo. El problema es que sus temas, principalmente para el oyente nuevo, suenan como sacados de un mismo molde, defecto que en un poco logrado directo como el de la noche del martes se amplifica sobremanera. Comenzaron con una floja 'Bye, bye, bye', cuyo titulo podríamos entender como premonitorio de lo fuera que estaban del festival. No obviaron durante su actuación algún tema de su primer y poco consistente álbum
'3.000 V - 40.000 W', así fue el caso de 'Pressure'. Para encauzar el tramo final de su actuación dejaron su
hit '
The first girl who got a kiss without a please', que resultó bastante decepcionante, si bien con 'The Last Time', consiguieron en parte romper con la sensación repetitiva y monótona que estaban dejando. Resulta curioso que el
cover que realizaron de
The Velvet Underground, 'I'm wating for the man', con el que dieron por finalizada su intervención, fuera lo más destacable de la actuación de los vizcaínos.
Lori Meyers, agridulce

Lástima que el gran concierto que dieron los lojeños en el festival estuviera marcado por la gran cantidad de canciones de su horrendo último disco
'Cuando el destino nos alcance', por contra, también nos obsequiaron himnos de su anteriores producciones como la veladamente futbolera '
Dilema' o la fantástica '
Alta Fidelidad', ya en los bises, en la que Noni se atrevió junto al público a cantar el estribillo de la canción hacia el final de la misma en
granaino, dejando a un lado absurdos complejos. Como está siendo costumbre en sus últimos directos, la banda acabó su actuación con la lamentable '
Enhorabuena eres el que tiene más', que nos dejó con el peor sabor de boca posible. Sin embargo, disfrutamos como nunca de las canciones editadas anteriormente a su última producción, que interpretaron con toda la intensidad que merecían, frente a una representación más descafeinada de las nuevas. La impresión era que ni los propios Lori creen realmente en sus últimas composiciones, a las que han privado de los horteras efectos electrónicos presentes en el disco. Quizá hubiera sido más valiente incluirlos en el directo, pero la cobardía les está siendo demasiado rentable a los granadinos. Dijeron querer volver a repetir en el festival; ojala lo hagan cuando hayan resucitado discográficamente, si es que eso ocurre. Al menos queda el consuelo de que en directo aun siguen vivos.
Fotos: Bárbara López.