Alfonso VII, al mando de un ejército origen catalán, franco, pisano y genovés, toma la ciudad de Almería para evitar su uso como base de la flota de la taifa y de diferentes piratas berberiscos.
A día de hoy, la colaboración de las tropas genovesas en este hecho se sigue recordando en emblemas como la bandera de Almería, o la playa de los Genoveses, lugar donde desembarcó el ejército.