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Historia de Almería

Almería es la capital de la provincia homónima y uno de los principales núcleos urbanos del sureste peninsular. Situada en la desembocadura del río Andarax y protegida por la Sierra de Gádor y la Sierra de Alhamilla, su origen está ligado a la fundación andalusí de al-Mariyya (“la atalaya”), nombre que hace referencia a su función defensiva frente al mar.

El territorio de Almería muestra ocupación desde la Prehistoria, con presencia argárica y restos fenicios y romanos en su entorno inmediato. Sin embargo, la ciudad como tal fue fundada en el siglo X por Abderramán III, quien la convirtió en base naval del Califato de Córdoba. Durante el siglo XI, bajo la taifa independiente, Almería alcanzó su máximo esplendor como puerto comercial y centro de producción de tejidos de seda, siendo uno de los enclaves más prósperos de al‑Ándalus.

La ciudad fue conquistada por los Reyes Católicos en 1489, integrándose en la Corona de Castilla. En el siglo XVI, Almería sufrió ataques piratas, la expulsión de los moriscos en 1570 y el devastador terremoto de 1522, que destruyó gran parte de su caserío y provocó un largo periodo de decadencia.

La recuperación comenzó en el siglo XIX gracias a la minería del plomo y del hierro, el comercio marítimo y la construcción del Cable Inglés en 1904. En el siglo XX, Almería experimentó un crecimiento acelerado impulsado por la agricultura intensiva bajo plástico, la expansión urbana y la consolidación de su puerto como eje económico.

En la actualidad, Almería destaca por su patrimonio histórico —como la Alcazaba, la Catedral-fortaleza y el barrio de La Chanca—, su papel como capital administrativa y su proyección turística, cultural y económica en el conjunto del sureste español.

Los romanos en Almería

Los árabes en Almería

La Reconquista

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