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Francisco Villaespesa Martín del Toro

Francisco Villaespesa Martín del Toro
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Escritor; poeta modernista; dramaturgo
Año de nacimiento:1877
Lugar de nacimiento:Laujar de Andarax
Año de fallecimiento:1936
Lugar de fallecimiento:Madrid

Biografía

Francisco Villaespesa Martín del Toro nació en Laujar de Andarax el 14 de octubre de 1877, en el seno de una familia de clase media acomodada. Su madre murió cuando él tenía dos años, siendo criado por su tía Dolores, que poco después se casaría con su padre. Su infancia transcurrió en Laujar hasta que, a los ocho años, la familia se trasladó a Almería, donde su padre fue nombrado juez.

Muy joven mostró inclinación por la poesía. En 1890 publicó en *Crónica Meridional* su primer poema conocido, un soneto de sorprendente madurez: “Bajel que, en las corrientes inexperto, / azota el mar del mundo a sus antojos…”.

Estudió el bachillerato en Almería y más tarde cursó asignaturas sueltas en la Universidad de Granada, aunque su dedicación literaria lo llevó a descuidar los estudios. En 1897 abandonó Granada sin permiso paterno y se trasladó a Madrid, donde entró en contacto con la bohemia literaria y colaboró en revistas como *Vida Galante*, *Germinal* o *Electra*.

Primeras obras y modernismo

Su primer libro, *Intimidades*, data de 1893, seguido por *Flores de almendro* (1897). En 1900 publicó *La copa del rey de Thule*, considerada la primera obra plenamente modernista escrita por un poeta español. Juan Ramón Jiménez lo saludó como “primer poeta de nuestra juventud”.

En este poemario se aprecia la renovación métrica, el uso de sinestesias, la descripción impresionista y temas modernistas como el medievalismo, la sensualidad o el erotismo simbólico. El propio Villaespesa proclamaba la ruptura con la estética anterior: “¡Yo apagaré el murmullo de sus diatribas / con la salva de aplausos de mis estrofas!”.

La muerte de su primera esposa, Elisa González Columbie, en 1903, inspiró *Viaje sentimental* e *In memoriam*, dos libros marcados por el dolor y la evocación amorosa.

Evolución estética y orientalismo

A partir de 1906, con *Tristitiae rerum*, su poesía adopta un tono más contenido, influido por Antonio Machado. En Carmen (1907) y en libros posteriores desarrolla su célebre orientalismo y morisquismo, con títulos como:

Él mismo resumió su dualidad estética: “El Oriente me atrae y Roma me fascina… lloro en ricas imágenes mi fatalismo moro”.

Dramaturgo de éxito

El auge del teatro poético lo llevó a escribir El Alcázar de las perlas (1911), estrenada con gran éxito en Granada y Madrid. Siguieron obras históricas como:

Aunque la crítica señaló la escasa integración entre lo lírico y lo dramático, su teatro gozó de enorme popularidad.

Narrativa

Escribió también novelas cortas de tono lírico y exótico, como:

Viajes a América y consagración

En 1917 emprendió su primer viaje a América, donde ofreció recitales y estrenó obras como *Hernán Cortés*. En Caracas leyó ante el presidente Gómez su poema dramático *Simón Bolívar*, recibido con entusiasmo.

Entre 1921 y 1927 recorrió Cuba, Puerto Rico, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay y Argentina, estrenando obras como *El sol de Ayacucho* (1924) o *El burlador de Sevilla* (1927).

Últimos años

Invitado por el Gobierno de Brasil, trabajó en la traducción de poetas brasileños. La sobrecarga de trabajo deterioró su salud y en 1931 sufrió una apoplejía. Repatriado por la República, vivió en Madrid con una pensión oficial “en reconocimiento por el gran número de obras con que ha enriquecido el tesoro de la poesía castellana”.

Escribió aún *Agustina de Aragón* junto a Federico de Mendizábal. Murió el 9 de abril de 1936. Su entierro, multitudinario, incluyó un homenaje en el Teatro Español.

Legado

Considerado promotor y difusor inicial del modernismo español, Villaespesa fue un poeta de imaginación exuberante, sensibilidad lírica y enorme fecundidad creativa. Aunque la crítica posterior señaló su falta de rigor y contención, su figura es imprescindible para comprender la renovación poética de comienzos del siglo XX.

Como escribió Díaz Larios, en los años finales “se perdía por los senderos umbríos de sus jardines orientales como un viejo cisne que espera el momento de entonar su canto final”.

Información adicional

Real Academia de la Historia