| Marcos Egea y Tortosa | |
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| Médico, botánico, periodista y teórico de la agricultura | |
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| Año de nacimiento: | 1820 |
| Lugar de nacimiento: | Villanueva de Castellón |
| Año de fallecimiento: | 1890 |
| Lugar de fallecimiento: | Vélez Rubio |
Hijo de Marcos Egea Caparrós, médico natural de Vélez Rubio, y de María Tortosa, desarrolló una intensa actividad intelectual y profesional como médico, botánico, periodista y teórico de la agricultura.
En los inicios de su carrera se estableció como médico en Vélez Rubio, donde contrajo matrimonio en 1850 con Juana López de la Hoz y Falces, perteneciente a uno de los linajes más destacados de la villa.
Ejerció la Medicina durante décadas y, desde 1880, fue profesor del Colegio de la Purísima Concepción de Vélez Rubio, dirigido por el licenciado Florián Ruiz Torrecilla, casado con una de sus hijas.
Se distinguió especialmente durante la epidemia de cólera de 1885, cuando la villa sufrió por segunda vez “el funesto azote del Ganges”. Su labor como médico titular fue tan destacada que recibió la Cruz de Epidemias.
En 1887, con la reapertura del Hospital de Vélez Rubio —cerrado desde 1821 por dificultades económicas—, formó parte de la Junta de Gobierno y Caridad, actuando como subdelegado de Medicina junto a otros notables locales.
Según el historiador Palanques, Marcos Egea “es merecedor de figurar en el catálogo de los hijos preeminentes de Vélez Rubio”, pues consagró “su talento, su influencia y su pluma al mejoramiento moral y material de nuestro pueblo”.
Dirigió dos periódicos en Vélez Rubio, desde los cuales difundió conocimientos científicos y promovió el progreso agrícola y sanitario de la comarca.
Falleció en Vélez Rubio el 12 de octubre de 1890 y fue enterrado ese mismo día en el cementerio de Nuestra Señora del Carmen. Era viudo y padre de cuatro hijos: Emilio, Alberto, Ricardo y Camilo. Su hijo Emilio, también médico, falleció en 1918 durante la epidemia de gripe.
Su trayectoria refleja:
Marcos Egea y Tortosa fue uno de los personajes más influyentes de Vélez Rubio en el siglo XIX. Su dedicación a la medicina, su labor docente, su compromiso con la salud pública y su actividad periodística lo convierten en un referente del desarrollo científico y social de la comarca.