Chercos significa “encina”.
Hay constancia de que estos encinares del sureste español eran talados por la Armada entre los siglos XVII y XVIII para la construcción de barcos de guerra por la calidad de su madera.
El auge de la minería provocó que gran parte de las encinas de la población fuesen utilizadas para quemar su leña en hornos de calcinación de mineral.
A mediados del siglo XX cuando el pueblo de Chercos (el viejo) se mudó desde lo alto de un barranco hasta las inmediaciones de un gran valle verde y con mejores accesos. Aquí se refundó Chercos, el nuevo.
Actualmente, aún se observan algunas encinas aisladas por todo el término municipal.