Antas es un municipio situado en la comarca del Levante Almeriense, asentado en la cuenca sedimentaria del río Antas y rodeado por un paisaje que combina vegas fértiles con zonas más áridas. Su territorio incluye pedanías como Aljáriz, Jauro, El Real, La Huerta o Los Llanos del Mayor.
El entorno de Antas muestra una ocupación humana muy antigua, con yacimientos del Paleolítico, Neolítico y Calcolítico, entre los que destacan La Gerundia, el Aljoroque y el Cabezo del Moro. Su mayor relevancia arqueológica procede del poblado de El Argar, uno de los asentamientos principales de la cultura argárica, desarrollada entre 1900 a.C. y 1300 a.C., considerada una de las sociedades más avanzadas de la Edad del Bronce en Europa.
Durante época romana y andalusí, el territorio de Antas mantuvo actividad agrícola, aunque sin grandes núcleos urbanos. El origen del pueblo actual se sitúa tras las capitulaciones de Vera en 1488, cuando los habitantes musulmanes de la ciudad fueron obligados a desplazarse y fundaron nuevos asentamientos. En la década de 1490, unas cincuenta familias procedentes de Vera se establecieron en la ribera del río Antas, formando una aljama dependiente de dicha ciudad.
Tras la Guerra de las Alpujarras, la población morisca fue expulsada en 1570, y Antas fue repoblada en 1573 con familias procedentes de Murcia, Valencia, Toledo y Bilbao. Su trazado urbano, de calles rectas y plaza central, responde a un urbanismo moderno propio de los nuevos asentamientos castellanos.
En el siglo XVIII, Antas obtuvo su independencia municipal respecto a Vera. Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la agricultura y el comercio impulsaron su crecimiento, destacando la construcción del Acueducto del Real en 1902, una de las obras hidráulicas más importantes de la comarca.
En la actualidad, Antas combina su riqueza arqueológica —especialmente el conjunto de El Argar— con una economía agrícola basada en cítricos, frutales y hortalizas, además de un creciente interés turístico por su patrimonio histórico y natural.