Beires es un municipio situado en la Alpujarra Almeriense, asentado en la ladera norte de Sierra Nevada, en el valle del río Andarax. Su topónimo procede del árabe Bayyir o Bayyirš, interpretado como “lugar elevado” o “mirador”, en referencia a su posición dominante sobre el valle.
El territorio de Beires estuvo habitado desde época prehistórica, aunque su desarrollo urbano se consolidó durante el periodo andalusí, cuando formó parte de la taha de Andarax. Tras la conquista castellana y la expulsión morisca en 1570, el municipio fue repoblado con familias procedentes de Castilla y Extremadura. Durante los siglo XVIII y siglo XIX, la agricultura de regadío, la producción de vino y la minería del hierro marcaron su economía. En el siglo XX, la emigración redujo su población, pero el pueblo conservó su arquitectura tradicional y su patrimonio histórico.
Los primeros indicios de ocupación humana en el entorno de Beires se remontan a la Prehistoria, con presencia de asentamientos en zonas altas de Sierra Nevada. La abundancia de agua, la fertilidad del valle y la existencia de rutas naturales hacia el interior favorecieron la ocupación continuada del territorio.
Durante la época romana, el área de Beires estuvo vinculada a la actividad agrícola y minera del valle del Andarax. Aunque no existió un núcleo romano estable en el emplazamiento actual, se han documentado:
El territorio formaba parte de las rutas secundarias que conectaban la costa con el interior de la provincia.
La etapa andalusí fue decisiva para la configuración de Beires. Integrado en la taha de Andarax, el municipio desarrolló:
El núcleo urbano actual conserva la estructura morisca original. La mezquita local fue transformada en iglesia tras la conquista cristiana.
Tras la caída del Reino de Granada en 1492, Beires pasó a dominio castellano. La población morisca permaneció hasta la rebelión de 1568, tras la cual fue expulsada en 1570.
Hechos patrimoniales relevantes:
La iglesia fue ampliada y reformada en los siglos posteriores.
Durante los siglo XVII y siglo XVIII:
El municipio mantuvo una economía basada en la agricultura de montaña y la ganadería.
En el siglo XVIII:
En el siglo XIX:
Durante el siglo XX:
Hoy, Beires destaca por su arquitectura tradicional, su paisaje agrícola en terrazas y su patrimonio hidráulico heredado del periodo andalusí.