Federico Luque de Velázquez, nacido en Adra el 22 de abril de 1836, fue un destacado financiero, banquero, empresario agrícola y político de la Restauración. Su relevancia pública llevó a que la regente María Cristina le concediera en 1896 el marquesado de Luque, título que heredó posteriormente su nieta Ángela Luque y García‑Maldonado.
En la década de 1890 ocupó cargos de gran responsabilidad en el sector financiero: fue administrador de la Compañía del Ferrocarril del Norte y del Crédito Mobiliario Español. En representación de esta última participó en la creación, en 1890, de la *Société Anonyme Espagnole d’Études des Chemins de Fer Secondaires*, vinculada al desarrollo de líneas ferroviarias secundarias.
También fue consejero de la Compañía Arrendataria del Monopolio de Tabacos, vicepresidente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid y miembro del Consejo Superior de Agricultura.
Entre sus propiedades destacaba una explotación agrícola en Alcalá de Henares, equipada con los adelantos técnicos más modernos. Con ella concurrió al concurso de fincas del Ministerio de Fomento en 1882, obteniendo diversos premios en certámenes internacionales por la calidad de sus productos.
Militante del Partido Conservador, fue diputado y senador por varias provincias durante la Restauración. Asimismo, formó parte del Ateneo de Madrid, institución en la que participaron numerosas figuras de la vida intelectual y política del momento.
Falleció en Madrid el 22 de diciembre de 1908.
Su trayectoria refleja:
Federico Luque de Velázquez fue una figura clave del capitalismo español de finales del siglo XIX. Su actividad en el sector ferroviario, su impulso a la modernización agrícola y su presencia en la política de la Restauración lo convierten en un ejemplo representativo de la élite económica y política de su tiempo.