Francisco López Tamarid —también citado como López Tamariz, Tamarit o Tamarín— nació en Almería hacia 1530. Aunque se desconoce su origen familiar y su formación eclesiástica, las fuentes coinciden en su dominio pleno del árabe, tanto hablado como escrito, habilidad que marcó toda su trayectoria.
Su vida estuvo estrechamente vinculada al mundo morisco del reino de Granada, cuya sublevación (1568–1570) vivió de primera mano. Desde hacía más de una década era beneficiado de Sorbas y vicario de Vera, territorios con fuerte presencia morisca. Durante la rebelión sufrió importantes pérdidas en sus propiedades de Sorbas y Antas.
Participó activamente en la contienda:
Tras la pacificación de 1570, envió a Felipe II varios informes sobre la situación del Obispado de Almería, proponiendo medidas defensivas y planes de repoblación y recuperación económica basados en recursos mineros, pesqueros y agrícolas.
En 1582 remitió al secretario real un memorial sobre los manuscritos árabes en poder del Santo Oficio de Granada, institución para la que ya actuaba como familiar e intérprete.
Para entonces había alcanzado la dignidad de racionero mayor de la catedral de Granada. En 1585 publicó su Compendio, obra pionera que registra unas seiscientas voces de origen árabe, incluyendo arabismos murcianos y portugueses. Aunque muchas entradas son breves, otras contienen definiciones más elaboradas, como la de *monfí*: “hombre ahuyentado o retraído o bandolero”.
El Compendio se imprimió junto a la edición de 1585 del *Diccionario de romance en latín* de Nebrija, lo que garantizó su difusión. Fue utilizado por Diego de Guadix (1593) y citado explícitamente por Francisco del Rosal (1601) y Sebastián de Covarrubias (1611).
En 1588, tras el hallazgo de presuntas reliquias en la Torre Turpiana de Granada, López Tamarid avaló a Miguel de Luna y Alonso del Castillo como traductores de los textos árabes del pergamino. Él mismo fue requerido para traducirlos, sin sospechar que la posteridad consideraría a ambos moriscos como autores de la falsificación que desembocaría en los libros plúmbeos del Sacromonte.
Después de 1588 no se conservan noticias sobre su vida. Es probable que hubiera fallecido antes de 1595, cuando comenzaron a aparecer los libros plúmbeos, pues difícilmente habría permanecido ajeno a la polémica.
Su figura ha sido interpretada de diversas maneras:
Lo que verdaderamente distingue a Francisco López Tamarid es haber sido el primer compilador de arabismos en lengua española. Su *Compendio* constituye la primera obra dedicada exclusivamente a registrar voces de origen árabe —sustantivos, topónimos, verbos, adjetivos e interjecciones— y ocupa un lugar fundamental en la historia de la lexicografía española.