| Jayrān al‑‘Āmirī | |
|
|
| Primer soberano taifa de Murcia y Almería | |
|---|---|
| Año de nacimiento: | u. t. s. X |
| Lugar de nacimiento: | Desconocido |
| Año de fallecimiento: | 1028 |
| Lugar de fallecimiento: | Almería |
Jayrān al‑‘Āmirī fue uno de los personajes más influyentes del periodo de la fitna, la descomposición del califato cordobés durante el primer tercio del siglo XI. Aunque se desconocen sus orígenes, pertenecía a la élite burocrática eslava al servicio de la administración omeya, y las fuentes lo describen como *fatà*, título reservado a altos oficiales de condición esclava.
Su relevancia no procede tanto de su papel como servidor del califato, sino de su condición de soberano de las taifas de Murcia y Almería. Como ocurrió en otras ciudades del Levante —Tortosa, Valencia o Denia—, antiguos servidores eslavos de la administración califal se hicieron con el poder local a partir de 1009. En Almería, dos emires eslavos gobernaron durante veintiséis años; el primero fue Jayrān, que ejerció el poder entre 1014 y 1028.
Las primeras noticias lo sitúan en plena fitna, implicado en las luchas entre los califas Muḥammad al‑Mahdī y Sulaymān al‑Musta‘īn (1009–1010). Jayrān acudió a Córdoba con otros eslavos amiríes para apoyar a al‑Mahdī tras su derrota en el Guadiaro. Sin embargo, su fidelidad era limitada y la facción eslava, encabezada por Wāḏiḥ, acabó ejecutando a al‑Mahdī y restaurando a Hišām II al‑Mu’ayyad.
Tras la toma de Córdoba por los beréberes (19 de abril de 1013), Jayrān huyó hacia el Levante, donde tenía su base de poder. Entre 403 H./1012–1013 se apoderó de Orihuela y Murcia, expulsando a los beréberes. En muḥarram de 405 H./julio de 1014 tomó Almería, derrotando y ejecutando al emir eslavo Aflaḥ y a sus hijos. El cronista almeriense al‑‘Uḏrī describe así su entrada en la ciudad:
“Entró en Almería el fatà Jayrān, asedió duramente a Aflaḥ hasta demoler la Torre del Pozo y ocupar la alcazaba. Aflaḥ y sus hijos fueron arrojados al mar. Jayrān consolidó Almería y estableció un gobierno digno de elogio”.
Durante un tiempo gobernó simultáneamente Murcia y Almería, hasta que su lugarteniente Zuhayr perdió Murcia en 1038.
Desde Almería, Jayrān desempeñó un papel decisivo en los conflictos de la época, alternando sus apoyos entre omeyas y ḥammūdíes según las circunstancias. Respaldó a ‘Alī b. Ḥammūd frente a Sulaymān al‑Musta‘īn y lo acompañó en su entrada en Córdoba (1 de julio de 1016). En este contexto encarceló durante unos meses al célebre polígrafo Ibn Ḥazm, exiliado en Almería, acusado de conspirar a favor de los omeyas.
La alianza con Ibn Ḥammūd se rompió al año siguiente. Jayrān huyó al Levante, donde se alió con Munḏir b. Yaḥyà (Zaragoza) y con el conde de Barcelona Ramón Borrell para proclamar a un bisnieto de Abderramán III como califa. Sin embargo, al comprobar que este omeya no aceptaría su tutela, Jayrān abandonó la empresa. El pretendiente fue asesinado cerca de Guadix (409 H./1018–1019), y su cabeza enviada a Jayrān y Munḏir, que se encontraban en Almería.
En 417 H./1026, Jayrān volvió a intervenir en Córdoba junto a Muŷāhid de Denia, enviados por el soberano zirí granadino Ḥabbūs b. Māksan. Tras un mes de tensiones, abandonó la ciudad el 19 de junio de 1026.
En Almería llevó a cabo importantes obras públicas, como la ampliación de la mezquita aljama (410 H./1019–1020) y el amurallamiento del arrabal de la Muṣallà, en la zona oriental. Las fuentes afirman que la fortaleza de Almería era conocida como “fortaleza de Jayrān”, aunque su origen se remonta a ‘Abd al‑Raḥmān III y Almanzor. Con Jayrān comenzó un desarrollo urbano que culminaría en época almorávide.
Pasó sus últimos años en Almería, donde murió de forma natural en ŷumādà II de 419 H./27 de junio–25 de julio de 1028, dejando como sucesor al eslavo amirí Zuhayr.
Su trayectoria refleja:
Jayrān al‑‘Āmirī fue uno de los líderes más influyentes del turbulento periodo de la fitna. Su consolidación del poder en Almería, su habilidad política y su impulso urbanístico marcaron el inicio de la etapa taifa en la ciudad. Su figura simboliza la complejidad de un tiempo en el que antiguos esclavos de la administración omeya llegaron a convertirse en soberanos independientes.