| Manuel Ramón García y Herrera | |
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| Militar y coronel de Ingenieros | |
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| Año de nacimiento: | f. s. XVIII |
| Lugar de nacimiento: | Almería |
| Año de fallecimiento: | 1856 |
| Lugar de fallecimiento: | Barcelona |
Ingresó en el Ejército el 24 de abril de 1813, durante la Guerra de la Independencia, como cadete en el Colegio Militar de Gandía. En 1815 pasó a la Academia de Ingenieros de Alcalá de Henares, recién restablecida tras la contienda, de la que salió como teniente de Ingenieros en 1819.
Su primer destino fue el Regimiento Real de Zapadores-Minadores, único regimiento de Ingenieros existente entonces. Posteriormente sirvió en la Dirección Subinspección del Cuerpo en Cataluña, al frente de la Comandancia de Ingenieros de Gerona. Durante esta etapa formó parte de una comisión hispano-francesa encargada de la delimitación de fronteras.
Durante la Primera Guerra Carlista, estuvo destinado en Aragón y Navarra, donde fortificó diversos puntos estratégicos. Más tarde pasó al Ejército del Norte, participando en numerosas acciones. Fue ascendido a comandante de Ingenieros el 30 de julio de 1838.
Finalizada la guerra, fue nombrado jefe de la Comandancia de Ingenieros de El Ferrol. Tras su ascenso a teniente coronel el 5 de diciembre de 1840, pasó a la Comandancia de Tarragona.
En 1846 fue designado para mandar la Brigada Topográfica y de Ensanche, encargada de estudiar la transformación urbanística de Barcelona, con el objetivo de dar mayor amplitud y desahogo a su caserío.
Partidario de los principios de la escuela alemana de fortificación, aplicó estos criterios en su proyecto de fortificación de la ciudad Condal. El proyecto fue aprobado tras su muerte, aunque nunca llegó a ejecutarse.
Durante este destino fue también director de los Telégrafos Militares de Cataluña, organizando la red de torres ópticas que prestó importantes servicios durante la Segunda Guerra Carlista (los *Matiners*).
En 1854, tras aprobarse la demolición de las murallas de Barcelona, fue nombrado director de la comisión topográfica de ensanche de la ciudad. Dejó memorias técnicas sobre las plazas de Gerona, Tarragona, Pamplona, El Ferrol y sobre la fortificación de Barcelona.
Murió en Barcelona el 20 de octubre de 1856, poco después de ser designado para trabajar en un proyecto de mejora del puerto.
Su trayectoria refleja:
Manuel Ramón García y Herrera fue un ingeniero militar de sólida formación y amplia experiencia en fortificación, topografía y comunicaciones militares. Su labor en Cataluña, especialmente en Barcelona, lo sitúa entre los técnicos más influyentes en la transición entre la ciudad amurallada y la ciudad moderna del siglo XIX.