| Diego Jiménez de Cisneros y Hervás | |
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| Arqueólogo y catedrático de instituto | |
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| Año de nacimiento: | 1869 |
| Lugar de nacimiento: | Huércal-Overa |
| Año de fallecimiento: | 1933 |
| Lugar de fallecimiento: | Cartagena |
Diego Jiménez de Cisneros y Hervás nació en Huércal-Overa el 5 de junio de 1869, en el seno de una familia profundamente religiosa, culta y vinculada a las profesiones liberales. Su padre fue un médico de gran prestigio, y sus hermanos Daniel y Miguel también alcanzaron cátedras de instituto.
Obtuvo el título de bachiller por el Instituto de Murcia en 1888, con calificación de sobresaliente, y se licenció en Ciencias (Físico‑Química) en 1900.
Dedicó gran parte de su vida a la docencia, comenzando como profesor en Cartagena, en la Escuela Elemental Municipal de Industrias (1902–1906), y posteriormente en la Escuela Superior de Industria (1907–1909), donde impartió Física, Química y Ciencias Naturales.
En 1909 obtuvo por oposición la cátedra de Agricultura y Técnica Agrícola e Industrial del Instituto General y Técnico de Mahón, donde también fue secretario. Desempeñó la misma cátedra en el Instituto de Baeza (1910–1915) y en el Instituto de Canarias, en Tenerife (1915–1922). Más tarde regresó a la Península, residiendo entre Almería y Murcia hasta su muerte.
Como arqueólogo, destacó en todos los lugares donde vivió. Fue nombrado correspondiente de la Real Academia de la Historia en 1905. Redactó numerosos informes para la institución sobre hallazgos arqueológicos en Menorca, Cartagena, Sierra Morena, Canarias y Almería.
Está considerado uno de los pioneros de la arqueología cartagenera. Fue secretario y conservador del Museo de la Sociedad Económica de Amigos del País en Cartagena. Entre 1920 y 1933 ejerció como descriptor onomástico de la Comisión Provincial de Monumentos de Almería.
Falleció en Cartagena el 29 de junio de 1933.
Su trayectoria refleja:
Diego Jiménez de Cisneros y Hervás fue un investigador meticuloso y un docente vocacional. Su labor arqueológica, sus informes para la Real Academia y su actividad en museos y comisiones patrimoniales lo convierten en una figura clave para comprender el desarrollo de la arqueología en el sureste peninsular durante el siglo XX.